MESA: AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE EN LA ERA TRUMP
Intervención de Cecilia Denis, presidenta de Argentina Soberana

La política de Estados Unidos hacia Latinoamérica siempre ha sido agresiva. Desde intervenciones militares directas como en Cuba, Puerto Rico, Nicaragua (contra el sandinismo), Panamá (apoyando la secesión de Colombia y posteriormente para derrocar a Noriega), Granada (para derrocar a un gobierno marxista), Cuba (Bahía de Cochinos), por mencionar algunas, hasta intervenciones encubiertas como en Guatemala (para derrocar al presidente Arbenz por la CIA), Chile (derrocamiento y asesinato de Allende), Argentina (desestabilización y apoyo a la dictadura militar genocida, inteligencia para configurar el plan Cóndor), Nicaragua (financiación de la contra), El Salvador, Honduras, Cuba, han sido escenario de estas estrategias destructivas y desestabilizadoras. No podemos olvidar la formación de militares latinoamericanos que se brindaba en la Escuela de las Américas, enseñando formas de represión y tortura. Todo esto acompañado por intervenciones económicas como embargos y bloqueos a gobiernos no afines, tratados de libre comercio y apoyo a dictaduras aliadas.
América Latina ha sido y es considerada su patio trasero por los Estados Unidos. El lugar donde se aplicaba la doctrina Monroe “América para los americanos”.
Los cambios que se han ido produciendo a lo largo del siglo pasado a nivel global, cambiaron también la estrategia del imperio en la región.
Se acaba la guerra fría con la caída del bloque soviético con lo cual se pierde el pretexto anticomunista. China se convierte en un actor económico clave en América Latina. Algunos países de la región buscan diversificar sus relaciones comerciales, con China, Rusia e incluso con Irán. La crisis climática pone el foco en los recursos naturales estratégicos que abundan en este territorio. Se crean organismos multilaterales que excluyen a Estados Unidos (como la Celac, Unasur, Mercosur).
Estados Unidos ya no necesita intervenir militarmente o apoyar golpes de estado. Utiliza la ayuda económica y financiamiento a través del FMI o del Banco Mundial. Establece tratados de libre comercio que condicionan los modelos económicos. Utiliza la seguridad y la lucha contra el narcotráfico para entrenar a militares y policías. Hace labores de inteligencia. Aplica sanciones económicas y bloqueos tecnológicos sobre ciertos países (Venezuela, Cuba o Nicaragua. Presta colaboración judicial a través de sus agencias como la CIA o el FBI para la utilización de la justicia como arma para destruir fuerzas opositoras en el caso de gobiernos “amigos”. Colabora en el uso de inteligencia en elecciones o protestas. Domina infraestructuras digitales (google, apple, Microsoft, Meta).

EE.UU. ya no necesita invadir para controlar. Hoy influye a través del comercio, la deuda, la tecnología, las sanciones, y la cooperación en seguridad.
Qué características tiene la política de Trump, que ya ejecutó en su primera presidencia y que vuelve a aplicarlas con mayor fuerza y agresividad.
Se recupera el rol hegemónico del Pentágono en la región, y se redefinen los enemigos. Pone el foco en la inmigración y realiza deportaciones masivas. Se expulsa sin juicios ni miramientos de ningún tipo. Negocia con terceros países como el Salvador para que reciban migrantes. Utiliza el narcotráfico para justificar el incremento sustancial de la presencia militar estadounidense. Levanta la bandera del peligro que supone la influencia china y rusa que se ha visto incrementada en los últimos años.
Los tres temas fundamentales son: migración irregular, narcoterrorismo, poder geopolítico rival.
Aplica presión económica mediante aranceles, se vetan visados de ciertos países (Cuba, Haití, Venezuela, y puntualmente Colombia), y reactiva la Doctrina Monroe para reafirmar el control geopolítico sobre América Latina y el Caribe. Propone recuperar el Canal de Panamá por supuestas presiones chinas, e incluso la intervención militar en México en caso de narcotráfico.
Aplica una combinación de tratados de libre comercio con programas de seguridad.
Coacciona a los gobiernos para que frenen la influencia China (mediante amenazas de tipo económico y militares veladas).
La política de Trump es de militarización: usa el ejército para tareas como el control migratorio. Tiene una mayor presencia en la región mediante maniobras y operaciones conjuntas buscando efectos demostrativos de hegemonía y disuasorios. Presiona para instalar infraestructura militar (bases, cuarteles, aeródromos y puertos ) en diferentes países para contener a China y a Rusia. Quiere desplegar tropas armadas permanentemente en la frontera sur, con tecnología militar, drones y sensores. Ofrece entrenamiento militar e intercambio de inteligencia así como acuerdos de colaboración en ciberdefensa, crimen transnacional y control migratorio. Fuerte presencia de agencias como DEA, FBI, USAID.
También convierte el derecho penal en una herramienta de control político y establece marcos judiciales bilaterales o multilaterales que facilitan su intervención jurídica y extraterritorial (extraditar personas, permitir el ingreso de fuerzas del orden o investigadores estadounidenses, coordinar investigaciones penales o financieras o cibernéticas….).
Trump debe recuperar el control del territorio, que se transforma actualmente en uno de los escenarios de la confrontación Estados Unidos – China.
En el caso concreto de Argentina, el actual presidente, Javier Milei se ha posicionado como un aliado ideológico y estratégico de Trump, incluso votando lo mismo que votaba EEUU en Naciones Unidas (por ejemplo, ha votado en contra de admitir a Palestina como estado miembro, en contra de exigir a Israel poner fin a su presencia en Jerusalén oriental y otros territorios palestinos ocupados, en contra de instar a Israel poner fin al bloqueo de la franja de Gaza. Asimismo se retiró también de la OMS y ha manifestado la intención de salir del acuerdo de París.
La emulación es tal que autorizó a la Policía Federal a detener temporalmente sin orden judicial a personas que les resultasen sospechosas y realizar espionaje en lugares públicos y digitales, así como revisar e inspeccionar a las personas, también sin necesidad de intervención de un juez, según el modelo de FBI y de Israel (tal como lo indica el mismo Milei). Las organizaciones de derechos humanos temen que se abra la puerta a la criminalización de organizaciones sociales y la represión de la protesta, así como al ciberpatrullaje de opositores.
Parece ya cerrado el acuerdo para construir una base naval militar y centro logístico de Estados Unidos en Ushuaia. El almirante Alvin Holsey del comando Sur de EEUU realizó una visita estratégica para impulsar su construcción (360 millones de dólares). Esta base se considera que servirá de contrapeso a la influencia china en el área.
Ayuda a que Argentina consiga préstamos del FMI con el fin de disminuir la deuda con china, a la vez que aplica amenazas para bloquear su influencia. Milei había anunciado que viajaría a China en enero o febrero de este año, pero no lo hizo. Se mandó una delegación de segundo nivel.
La fuerza ya no entra con tranques o tropas sino también por los tribunales: Funcionarios judiciales argentinos reciben capacitación del FBI y el departamento de justicia de EEUU; sugieren o promueven causas por presunta corrupción especialmente a figuras del kirchnerismo. Recordamos la prohibición de visa indefinida a Cristina Fernández de Kirchner por parte de Estados Unidos, por su participación en “corrupción significativa” en contratos de obra pública (refiriéndose a la causa vialidad).
Otro proyecto que nos “ata” al amigo americano es la cooperación con el cuerpo de ingenieros del ejército de EEUU en infraestructuras críticas, como en el caso de la Hidrovía Paraná-Paraguay . Es escandaloso que una agencia militar extranjera vaya a intervenir en el sistema logístico que mueve más del 80% del comercio agroindustrial argentino. Esta injerencia también estará presente en Vaca muerta (gran yacimiento de petróleo y gas no convencional). La excusa es que realizarán evaluación de infraestructuras, sugerirán formas de protección y asesorarán en resiliencia energética en caso de conflictos o ataques.
También prometen financiamiento alternativo (como Build Back Better World), promoción de alternativas en 5G y energía y transporte, especialmente con socios alineados ideológicamente.
En síntesis, combina: presión judicial, cooperación militar y discurso de preocupación por la seguridad para reposicionarse. Se trata de una “guerra híbrida” que opera simultáneamente en los planos militar judicial, mediático y político
Y también económico con especial énfasis en la explotación minera (seis explotaciones actualmente en funcionamiento de litio pero también plata, oro, plomo y zinc.
Recordemos los acuerdos que tiene actualmente Argentina con China:
Argentina, desde que se incorporó formalmente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative – BRI) en 2022, ha participado en varios proyectos estratégicos financiados o impulsados por China. A pesar del cambio de gobierno, Javier Milei ha mantenido estos compromisos por su relevancia económica y geopolítica. Aquí tienes los principales:
- Represas hidroeléctricas en la provincia de Santa Cruz – 4.700 millones de dólares, construye empresa china Gezhouba Group.
- Ampliación y modernización del Ferrocarril Belgrano Cargas – 2.400 millones -empresa china CMEC
- Parques solares en provincia de Jujuy.
- Proyectos mineros de litio en varias provincias
- También hay una Base espacial china en Neuquén. Estación espacio lejano, que produce una gran inquietud y se hacen acusaciones de que allí están operando soldados chinos y que se utiliza para espionaje. Se acusa también de que Argentina no tiene control directo de esta instalación. Funcionarios del gobierno argentino han visitado varias veces la base sin encontrar indicios de uso militar ni espionaje, así como ausencia de soldados chinos.
- Se ha impulsado la cooperación científica entre universidades, sobre temas tecnológicos y de minería.
Se calcula un total de inversión BRI en Argentina de más de 23.000 millones de dólares.
Milei no está tocando estas inversiones por:
- Necesidad económica: Argentina depende de inversiones chinas en obras, energía, minería, y del swap de divisas con China para estabilizar reservas.
- Balance geopolítico: Aunque busca alinearse con Estados Unidos e Israel, no puede ignorar que China es el segundo mayor socio comercial de Argentina.
- Estrategia pragmática: Mantiene una línea balanceada —retórica anti-China, pero cooperación económica activa— adaptándose a las realidades del país.
Milei podría buscar un desacople gradual de la dependencia financiera china si logra estabilizar reservas con ayuda del FMI y aliados occidentales.
A corto plazo, mantendrá un vínculo funcional con China, sin ampliarlo, para evitar una crisis.
En el plano regional, promueve un nuevo alineamiento hemisférico pro-Washington, rompiendo con los bloques sudamericanos tradicionales como CELAC o UNASUR.
Si exigiera ruptura, EE.UU. tendría que ofrecer garantías serias y posible compensaciones:
- Un nuevo acuerdo con el FMI más flexible.
- Inversiones directas en minería y energía (aunque no al mismo nivel ni velocidad que China).
- Acceso preferencial a mercados estadounidenses (hoy limitado por aranceles y normativas sanitarias).
- Reemplazo parcial del swap con garantías del Tesoro o FED (algo difícil).
Por ahora, lo más realista es que Milei mantenga relaciones económicas frías con China, sin ampliarlas, mientras profundiza su alineamiento político con Washington.