DISCURSO EN MANIFESTACIÓN EN PLAZA DE CALLAO MADRID POR LA LIBERTAD DE CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER.


Madrid, 12 de junio de 2025


Compañeras, compañeros, compañeres y toda la gente que se ha acercado a solidarizarse, de España y de Latinoamérica:
Se acaba de producir un hecho gravísimo en Argentina, la condena a seis años de prisión e inhabilitación de por vida de Cristina Fernández de Kirchner, la principal referente del campo nacional y popular en Argentina, la líder del principal partido de la oposición.
El objetivo del entramado económico, político, judicial y mediático ha sido siempre el mismo, apartar a Cristina de la política, neutralizarla, desacreditarla, proscribirla. Hasta se intentó su desaparición física con el atentado que sufrió en el año 2022.


Ante el fracaso de dicho atentado, la persecución judicial tenía que lograr el objetivo.


Tal como ella misma recordó en su discurso el editorial del diario Clarín al día siguiente de dicho atentado fue: “Cristina, entre la bala que no salió y el fallo que sí saldrá”.


Jueces corruptos, amigos de Mauricio Macri, que conforman un Poder Judicial a medida de la derecha y de los poderes hegemónicos que ésta representa, llevaron una persecución política sin precedentes contra Cristina Fernández de Kirchner, persecución siempre acompañada y amplificada por un conglomerado mediático afín. Un lawfare de libro.


La causa que se llama “Vialidad” por una serie de contratos para obras viales en la provincia de Santa Cruz se juzgó en un proceso plagado de irregularidades: no se aceptaron los informes de los peritos que demostraban que no se habían cometido irregularidades, no se tuvo en cuenta que ninguno de los testigos la menciona, no se tuvo en cuenta la falta de pruebas que la incriminen. Y, finalmente, en diciembre de 2022 la condenaron, sin que hubieran demostrado la comisión de esos delitos a seis años de prisión e inhabilitación de por vida. Se apeló el fallo.


Está claro que cada vez que Cristina realizaba un movimiento político, el caso se reactivaba inmediatamente. El 6 de noviembre de 2024, Cristina Kirchner fue nombrada presidenta del Partido Justicialista peronista, el partido más grande de América Latina. Siete días después, el 13 de noviembre, la sala cuarta de lo penal confirmaba la condena. Se apeló entonces a la Corte Suprema de Justicia que cuenta actualmente solo con tres miembros en lugar de los cinco que marca la Constitución. Se recusó a uno de ellos Lorenzetti por las declaraciones que hizo en entrevistas de medios demostrando su parcialidad, sin que esa recusación fuera aceptada.


Una vez que Cristina Fernández de Kirchner anuncia su intención de presentarse a las elecciones en provincia de Buenos Aires por la sección tercera a un cargo de diputada, estos tres jueces (tres monigotes como los definió Cristina) se apresuraron a avalar la condena de seis años de prisión e inhabilitación de por vida.


Haber anunciado la candidatura aceleró la decisión, aunque se violara el principio de inocencia, el derecho a defensa e igualdad ante la ley, saltándose el proceso legal que se debería haber cumplido.


A medida que las políticas ultraderechistas y neoliberales de este gobierno van sumiendo al país en situaciones insostenibles, más relevancia adquiere su figura y el recuerdo de los gobiernos peronistas kirchneristas en los que se devolvieron los préstamos del FMI y canceló toda relación con dicha institución, se reestructuró y disminuyó la deuda externa, se redistribuyó la riqueza, se trabajó en alcanzar una sociedad más equitativa, donde nadie se quedara atrás, se trabajó para la reindustrialización del país…. Como nos dijo Cristina, donde se podía llegar a fin de mes, se crearon universidades, se repatrió a científicos.

Cada vez que se producen avances sociales, como en los gobiernos desde 1945 al 1955 del General Perón, la reacción de los poderes fácticos que quieren obtener sus propios beneficios aunque el país se hunda, que le interesamos por las riquezas que Argentina atesora, que no pueden permitir que se hagan realidad las banderas peronistas: independencia económica. Justicia social. Soberanía política, no se hace esperar.


El peronismo fue proscrito durante 18 años. Y se creó la resistencia peronista. La mayoría de esos 18 años fuimos gobernadas por militares, y solo en dos ocasiones por gobiernos civiles que aceptaron la proscripción del peronismo.
No aprenden de la historia y ante la fuerza de un pueblo que no olvida y que, como dice Cristina no se resigna a perder sus derechos, sólo se les ocurre muerte y proscripción.
Y siempre el peronismo ha sido su principal objetivo a destruir, porque también como nos dice Cristina, somos fundamentales para construir una alternativa cuando esto se derrumbe.


Porque va a ocurrir, porque están aplicando recetas que ya produjeron terribles recesiones, que culminaron, por ejemplo, en el corralito. Porque un endeudamiento de la magnitud que están asumiendo no podrá durar, porque la gente que no ve que pueda construir un futuro para sus hijos y que ni siquiera puede garantizar darles cuatro comidas al día, va a reaccionar cada vez más.


Nos preguntamos, ¿cuánto más puede durar con la destrucción de los salarios, de la industria nacional, de las pensiones, del conocimiento argentino, de la ciencia, de la educación?


Y permitidme que parafrasee lo que nos dijo Cristina el martes pasado:
Tardaremos más o menos, pero el peronismo es como un río que se abre paso siempre. Las y los peronistas siempre ponemos el cuerpo y la cara. Tenemos un pueblo que no se resigna y que si tiene delante a líderes que se resignan, elegirá a otros.


A militar, a organizarse, a estar junto a la gente que lo necesita. Se necesitan dirigentes comprometidos con las necesidades de la gente.


Fue emocionante verla tan entera y con tanta fuerza, cuando nos dijo:  “Estar presa es un certificado de dignidad personal, política e histórica”.


Compañeras, compañeros, Cristina nos marca el camino a seguir. Resistiremos como siempre lo hemos hecho. Se abre una nueva etapa.
Y como militantes en el exterior, alzamos la voz ante la farsa judicial consumada por la Corte Suprema.


La condena a Cristina Fernández de Kirchner no es justicia:


Es persecución política
Es proscripción
Es lawfare en su forma más cruda


Llamamos a la comunidad Internacional a pronunciarse. Convocamos a todas las organizaciones populares a movilizar. Exigimos la nulidad del fallo y la restitución de sus derechos.


¡Cristina Libre!  ¡Basta de proscripción!  ¡Todas con Cristina!  ¡Por una Patria Justa, Libre y Soberana!
¡Hasta la victoria siempre!
  

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